El amor en los tiempos del cólera y Gabo

Mi calificación: 5.0/5.0.

Sabía que iba a ser mi favorito de Gabo desde antes de leerlo, quizás porque Florentino tiene mucho de autobiográfico.

Gabo me dañó la cabeza desde quinto de primaria, cuando leí en mi libro de Español y Literatura una frase suya en la que aseguraba pelearse ferozmente con cada palabra que ponía en el texto y, decía él, las palabras siempre le terminaban ganando. Y me sesgó. Porque a mí me arrolla leer a Gabo por la precisión minuciosa con la que seleccionaba cada palabra, cada frase. Al leerlo siempre tengo la sensación de que no podría ir otra palabra en el texto diferente a la que usó, y que no podría ubicarse la palabra elegida en ningún otro lugar de la frase.

Creo que mi relación literaria con Gabo nunca ha estado fundamentada tanto en los relatos desarrollados en sus libros (que suelen ser interesantísimos, divertidísimos y muy bien contados), como en el cariño que tenía por el español, la capacidad que poseía para moldearlo a su albedrío con la maestría de un domador que lo hacía dócil a su pluma. Gabo no trataba el idioma como Picasso a sus amantes. Trataba el español con tanto respeto, cuidado, pasión, precisión y ternura, como lo hiciera Florentino Ariza con Fermina Daza. Y a mí, que soy un romántico del buen español, son esas las historias que me enamoran.

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