Reflexiones

Yo sé que mi Redentor vive

La historia de Job, hace al menos 4500 años, tiene todo el mensaje del evangelio: necesitábamos un Redentor como nosotros —luego humano— para que muriera en lugar de nosotros, pero perfecto —luego divino— para que expiara nuestros pecados y Dios lo resucitara («Yo sé que mi Redentor vive // y al fin se levantará sobre el polvo»); y así después resucitarnos a nosotros en el cuerpo («en mi carne he de ver a Dios», «mis ojos lo verán, y no otro»).

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¿Por qué la Tierra es redonda?

¿Sabes por qué la Tierra es redonda? Los astrofísicos te dirán que así no era cuando nació. Tenía cualquier forma, pero la fuerza de gravedad, que presiona para el centro desde todos los lados le fue dando a este planeta —y a todos los demás— su esfericidad. Y sí, es cierto. Esa es la causa formal. Pero hay algo más de fondo. La causa final. Dios nos regaló el esplendor […]

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Yahvé

Él es. Él era en el principio y antes del principio, Él sigue siendo en el presente y Él será en el futuro. Todo lo demás ha llegado a ser, mas Él es; cuando todas las cosas dejen de ser, Él seguirá siendo. Antes de que existieran el cielo, el mar y las estrellas, Él ya era. Él es quien llama a cada estrella por su nombre porque fue Él […]

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La oración mejor respondida

Lo que para David fue una hipérbole para Cristo fue literalidad. Cristo cargó con el dolor del alma de David. Cristo llevó en la cruz del Calvario el peso literal del sufrimiento que David solo pudo expresar en sentido figurado. Si el salmo de David es poesía —que lo es— y la poesía sirve para ilustrar lo que la literalidad no permite, la cruz es poesía hecha realidad.

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Fe

¿Por qué no le creemos a Dios? Hay dos razones por las cuales no confiamos en algo o alguien. Porque el objeto de nuestra confianza no es digno de ella. Porque, así sea digno de confianza, no lo conocemos lo suficiente para saber que podemos confiar en él. Dios nunca nos pidió que confiáramos en Él a ciegas. Dios no es tonto y no nos creó tontos. Si vamos a […]

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Perdón

«Pero en ti se halla perdón, y por eso debes ser temido». Salmo 130:4. He ahí una razón contundente por la cual temer a Dios: Porque en Él se halla perdón. Nosotros los humanos no podemos perdonar los pecados de quienes nos ofenden. Cuando decimos que perdonamos, lo que hacemos es no usar el pecado de la otra persona en su contra. Y eso es todo lo que hacemos. PEDIR PERDÓN […]

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De nada

A diferencia de gracias, la expresión de nada puede estar entre las más desagradables del español (y del portugués). De nada prácticamente anula todo lo dicho anteriormente sobre el agradecimiento. Si digo de nada, estoy implicando que no he hecho nada; por ende, no hay nada por lo cual agradecer. No es orgullo reconocer que hicimos algo por otra persona. Pero sí lo es decir que no fue nada, menospreciando […]

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