Archivo de etiqueta para ‘Cristianismo’

Sobre Ravi Zacharias

Así que subí y le dije: «Ravi, subí a ponerte la mesa al lado para que pudieras apoyar tu Biblia y descansar tu espalda». Entonces la mirada le cambió inmediatamente. Fue la misma mirada suave que antes le había conocido, llena de descanso y alivio. Ravi todo el tiempo había estado haciendo un esfuerzo sobrehumano para aguantarse el dolor, poder estar con la gente y compartir el mensaje. Uno no puede fingir algo así. Ravi es auténtico, Él vive la gracia que cree. Él no solo habla palabras, sino que vive la Palabra, vive al Logos.

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Eternidad

La eternidad no puede estar dada en términos de tiempo, porque el tiempo comenzó a existir con este universo finito. De modo que si definimos la eternidad en términos de tiempo, al decir que Dios es eterno tendríamos que darle un inicio y, con el correr de los segundos, aquello que llamamos Dios no lo sería, sino que estaría llegando a serlo, como en la tan cuestionable «teología del proceso». […]

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Yo sé que mi Redentor vive

La historia de Job, hace al menos 4500 años, tiene todo el mensaje del evangelio: necesitábamos un Redentor como nosotros —luego humano— para que muriera en lugar de nosotros, pero perfecto —luego divino— para que expiara nuestros pecados y Dios lo resucitara («Yo sé que mi Redentor vive // y al fin se levantará sobre el polvo»); y así después resucitarnos a nosotros en el cuerpo («en mi carne he de ver a Dios», «mis ojos lo verán, y no otro»).

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Particularismo cristiano

El cristianismo es bien diferente a todas las demás religiones. Esa es quizás la mayor motivación detrás del comentario usual según el cual «el cristianismo no es una religión, sino un estilo de vida». La explicación con que suele continuar la anterior afirmación es que en la religión el hombre busca acercarse a Dios, pero en el cristianismo es Dios mismo quien se acerca al hombre. Y es cierto, así […]

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¿Se pierde la salvación?

Es difícil relacionarnos con quienes se creen mejores. Primero, porque nunca van a aceptar que necesitan ser amados y, por lo tanto, no van a recibir nuestro amor; segundo, porque les cuesta amar debido a que en su mundo imaginario nadie les da la talla. Por supuesto, creerse mejor, más, en cualquier sentido es fariseísmo puro y duro, orgullo. El orgullo nos deshumaniza, pues nos impide dar y recibir amor. […]

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